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31 octubre 2010

Una de las mejores clases de historia, Marcelino Camacho

Ya no hay muchas personas tan fieles a si mismo en principios y acciones, la representación, el coraje, la lucha, el ritmo frenético de un luchador incansable a pesar de haber sido más de una vez enterrado y expulsado de sus orígenes y pensamientos.

Supo hasta el final demostrar que derechos humanos son los importantes en un país, repitió hasta la saciedad muchos de ellos “Libertad, Socialismo, Respeto e Igualdad entre hombres y mujeres”, tengo que pensar que un señor de su edad con esas ideas tan avanzadas no es ni era lo normal de la época, ni siquiera todavía ahora.

Los ideales por lo que luchaba por mucho que nos empeñemos no se ven de la misma forma ni se luchan, como se hacía antiguamente, pienso que falta lo básico, LA NECESIDAD Y LA FALTA DE LA LIBERTAD que se sufría antes, con eso no quiero decir que tengamos que volver ni mucho menos, Dios nos libre, pero sí que se lucha ahora mismo más por ver quién lo hace mejor y quién sale mejor parado en los periódicos que por resultados reales, donde se demuestre realmente ese interés y esas ganas que Marcelino nos demostraba y expresaba en cada uno de sus actos siempre por los más desfavorecidos.

Marcelino ha demostrado toda su vida su condición y su política, pero también nos ha hecho ver de qué material estaban hechos antiguamente los sindicatos, nada que ver con ahora, que se manipulan, se venden y desde mi punto de vista cada vez existe menos diferencias entre los partidos políticos que nos gobiernan y los sindicatos que nos representan. Los sindicatos se crearon por necesidad, para proteger a la clase más baja, obrera, representaba el grito y la angustia de los desfavorecidos, hablo en un pasado porque ya no siento que sea así, nada que ver.

Termino mis letras diciéndole a Marcelino que ha hecho y conseguido mucho por este país, cada vez más pobre en ideales, convicciones y principios justos, solidarios , fuertes y libres.

6 comentarios:

ROSALIA dijo...

Sin duda un hombre a imitar en una sociedad "adormecida y menopausica en ideas".
Besos Didi, feliz día.

Felipe dijo...

Se nos fue un hombre honrado y bueno, con unos ideales dignos de creer en ellos porque sólo predicaba justicia social,lo más básico para cualquier ser humano.

Y murió como había vivido,con la entereza y firmeza que da la verdad, sin abandonar su pequeño piso del barrio de Carabanchel

Saludos

Fernando Manero dijo...

No es fácil encontrar personas tan coherentes y fieles a sí mismas en defensa de una idea y de un mundo mejor. En estos tiempos de oportunismos, pelotazos, mediocridades y posturas egoístas e insolidarias, ejemplos como el de Marcelino Camacho deben ser reivindicados como tabla de salvación. Un abrazo, Didi

Miguel dijo...

Todos mis respetos para una persona que estuvo fiel a sus ideales siempre. Y esto tienen mucho mérito. Y lo que para mí es más importante, que jugó un papel de reconciliación importante en la transición.

Un beso.

Cecilia Alameda Sol dijo...

CReo que tienes toda la razón: los sindicatos de Marcelino defendían a los trabajadores, peleaban en serio contra las autoridades y no se dejaban "seducir". Ahora podríamos contar cientos de anécdotas sobre los sindicalistas "adheridos" al poder de cada empresa, que no se ocupan de los trabajadores más que para incitarlos a la huelga, o sea, a demostrar su poder frente a los políticos. A Marcelino no le gustarían estos sindicatos, estoy segura.

naika dijo...

Didi, hace dos días leí un artículo "el sindicalismo en tiempos de neoliberalismo" de Albert Recio, para un trabajo de la universidad.
En el artículo, aunque extenso se valora en que medida estas organizaciones resultan eficaces. Ultimamente, la clase trabajadora está sometida a una continua rebaja de derechos, a continua amenaza de sus condiciones de vida en la que no hay una alternativa movilizadora para amenizar los grupos dominantes que son los que matienen vivas las politicas neoliberales. El sindicalismo de hoy en dia, es lánguido. Aportar tambien, que el sindicalismo está anticuado, porque en sus inicios se protegia a una clase trabajadora que provenia del cabeza de familia, sin tener en cuenta la entrada másiva de mujeres, inmigrantes y a que la educacion (gracias a dios) se haya generalizado.
Digo esto, porque antes los que estudiaban eran casi siempre de clase alta, con poder adquisitivo. Entonces, la escuela puede haber coadyuvado a legitimar viejas y nuevas diferencias y a fracionar aun más los colectivos.
menos presencia institucional y mas movimientos movilizadores que ayuden a mejorar las condiciones laborales que tanto predican los sindicatos.