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13 octubre 2010

Silencio... Que duerme Manuel


La nostalgia es el principio del recuerdo, sobre todo cuando de alguna forma ha calado parte de tu niñez con alguien que aunque se encuentre al otro lado de la salita del comedor, lo quieres como si fuera de tu familia.

Soy una persona joven pero con gustos clásicos y como dicen mis hermanas algo antigua, pero lo asumo, soy una nostálgica del pasado, huelo y percibo los valores de un pasado perdido del que en el fondo siento que muchos de ellos, son y serán los mejores.
Me ocurre con ciertas cosas y una de ellas es el cine de antes, transmitía lo que el de hoy por mucho que se empeñen los directores no pueden; El esfuerzo desmedido, "LA FALTA" de todo, la expresión del hambre en ficción pero era pura realidad, el ingenio "POR TANTA NECESIDAD" plasmada en el frío del teatro, de los pueblos perdidos y desolados, de la ropa ajustada y rota, los labios rojos o morados de un frío tan real como sus propios parpadeos.

Ayer se fue un gran actor con cara de bueno, segura estoy de mi misma, que era tan bueno como parecía. Su sencillez y su humildad ha llenado, las miles de casas aburridas de tantas tardes de domingo. Esa risa, esos sentimientos que ha conseguido el cine español causados sobre todo porque no hay otro que consiga una identificación tan clara, de una España pobre, de unos pensamientos que de alguna forma escriben la historia de lo que nuestros abuelos o padres vivieron, el cine español con la ayuda de actores tan importantes como es el ya desaparecido Manuel Alexandre, nos muestra a los más jóvenes, la imagen más cómica, alegre y divertida de un país roto por la guerra.

3 comentarios:

ROSALIA dijo...

Pues ya somos dos clásicas con gustos antiguos pero qué gustos Didi. El gran secundario.
Bonito homenaje.
Besos.

Fernando Manero dijo...

No eres antigua, qué va. Eres moderna, sensible y culta. Te gusta lo nuevo y lo clásico. Te gusta lo que te tiene valor y perdura. Lo que sobrevive al paso del tiempo. Y, desde luego, ya quisieran muchos modernos tener el talento, la frescura, el humor, la sagacidad y la bondad de Manuel Alexandre. No era un secundario. Era un actor que llenaba la pantalla, de modo que, cuando aparecía, muchas veces el prota quedaba eclipsado. Un beso, supermoderna.

Miguel dijo...

Yo adoraba (y adoro) a Manuel Alexandre. Era único. Era una mezcla de comicidad, ternura y acercamiento el que transmitía con su presencia y su peculiar manera de hablar que nos hacía sentirnos cercanos a los problemas de aquel cine que él transitó durante su dilatada carrera cinematográfica. No, no somos antiguos los que valoramos y nos gusta, este tipo de cine. Es una opción, y es que aquel cine ya no se hace. Y era estupendo.

Un beso.