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24 septiembre 2010

Ocho objetivos dan la mano a la pobreza


El modo y forma utilizada de exponer un problema tan grave el Secretario General, consigue que todos podamos ser partícipes de entender los objetivos para poder hacer frente a algo que es inadmisible que exista en un país donde cada vez se vive con mayor magnitud, las diferencias entre las distintas clases sociales cobrando mayor importancia, la percepción con que vivimos y aceptamos la pobreza, dándonos cuenta de que ha llegado al punto de que la vivimos como una normalidad, los resultados no lo demuestran, LO PERMITIMOS.

Igualmente si se pudiera descifrar la cantidad de personas de clase baja y media, que se implican de forma altruista a ayudar ya sea de forma económica que es la menos o de forma voluntaria, estaríamos ante resultados que nos llamarían la atención, ya que cuando se es pobre o se viven problemas económicos, más solidarios y comprometidos estamos, al contrario sucede con personas que están dentro de un estatus alto, por supuesto generalizando.

Por lo que desde mi punto de vista y mi opinión más humilde será difícil hacer frente a luchar contra lo inaceptable y las carencias que tantas personas sufren con motivo de las graves y grandes diferencias que hay entre la gestión de un país y otro. Haber nacido en un lugar, es solo una puerta que abre a cada uno de nosotros una suerte distinta, la mente y la conciencia de cada uno se encuentra en nosotros mismos, con la esperanza de que hagamos lo que hagamos podemos decidir vivir en una existencia lejana a cualquier problema que viva la humanidad o dejarnos ayudar y crecer intentando entender quiénes somos y el motivo de haber nacido AQUÍ.

La reflexión del Secretario Sr Ban, nos invita a ser realistas y consecuentes con nuestros congéneres, tomar decisiones y sobre todo dar ejemplo a una futura generación, una parte muy importante para el futuro del planeta.


http://www.un.org/spanish/sg/globalstrategy.shtml
Intervención del Secretario General en la reunión plenaria de alto nivel de la Asamblea General sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio
20 de septiembre de 2010
Señor Presidente de la Asamblea General
en el sexagésimo quinto período de sesiones

Distinguidos Jefes de Estado y de Gobierno

Señor Presidente de la Asamblea General
en el sexagésimo cuarto período de sesiones

Excelentísimas Señoras, Excelentísimos Señores

Señoras y señores,

Les doy la bienvenida a la Cumbre sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio y agradezco la presencia de tantos dirigentes del mundo.

Nos hemos reunido porque la lucha por un mundo más próspero, estable y equitativo es parte de la esencia misma de las Naciones Unidas.

Nos hemos reunido porque hace 10 años la comunidad internacional, al más alto nivel, prometió no escatimar esfuerzo alguno para liberar a toda la humanidad de la miseria.

Los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio constituyeron un avance decisivo.

Juntos elaboramos el plan para poner fin a la pobreza extrema.

Definimos metas alcanzables y plazos que se podían cumplir.

Establecimos un marco que todos los asociados, incluso aquellos con ideas distintas, han podido hacer suyo.

Impartimos nuevo impulso urgente a una misión de larga data.

Y hoy tenemos resultados reales.

Asociaciones del sector público y el sector privado innovadoras y pioneras.

Enormes aumentos de la matrícula escolar.

Mayor acceso a agua potable.

Mejor control de las enfermedades.

Difusión de la tecnología, tanto de la tecnología móvil como de la tecnología ecológica.

Tenemos más ejemplos positivos de desarrollo que jamás antes en la historia. La transformación producida por los Objetivos de Desarrollo del Milenio es innegable. Es un logro del que podemos enorgullecernos.

Pero debemos proteger estos avances, muchos de los cuales siguen siendo frágiles.

Y el tiempo avanza y queda mucho por hacer ...

Hay que hacer más por la madre que ve a sus hijos acostarse con hambre, vergüenza que se repite miles de millones de veces cada noche.
Hay que hacer más por la niña agobiada por el peso de la leña o del agua, cuando debería estar en la escuela.
Y hay que hacer más por el trabajador marginado en un barrio pobre de la ciudad, alejado de su hogar, que ve que la recesión mundial acaba con el empleo y las remesas.

Todos ustedes conocen la situación actual, las carencias y los logros, lo que da buenos resultados y lo que lleva al fracaso.

Les hemos presentado informes llenos de estadísticas, análisis y recomendaciones, es decir, de todo lo necesario para la elaboración de políticas y programas eficaces.

Les hemos mostrado el camino.

¿Qué les pedimos hoy?

Que se mantengan fieles.

Fieles a nuestra identidad de comunidad internacional establecida sobre una base de solidaridad.

Fieles a su compromiso de poner fin a las condiciones deshumanizadoras de la pobreza extrema.

Esto significa hacer inversiones inteligentes en infraestructura, en los pequeños agricultores, en los servicios sociales y, por sobre todo, en las mujeres y las niñas. El miércoles daré a conocer una Estrategia Mundial para la Salud de la Mujer y el Niño que nos ofrecerá una oportunidad óptima de producir un efecto multiplicador respecto de todos los Objetivos.

Mantenerse fiel significa apoyar a los vulnerables pese a la crisis económica. No podemos equilibrar los presupuestos a expensas de los pobres. No debemos reducir la asistencia oficial para el desarrollo, ayuda vital de miles de millones para miles de millones.

Mantenerse fiel significa practicar un comercio verdaderamente justo y adoptar medidas para hacer frente al cambio climático. Postergar las decisiones difíciles para conferencias futuras sobre el clima ... y para generaciones futuras ... solo intensifica el costo. Debemos fijar el rumbo hacia las prácticas sostenibles.

Mantenerse fiel significa corregir la desigualdad, tanto entre los países como dentro de los países. Incluso en los países en que se han producido avances notables la desigualdad socava la cohesión social.

Significa también volver a examinar las ideas convencionales. La recuperación de la crisis económica no debe encauzarnos nuevamente por la senda errada e injusta que nos condujo precisamente al problema.

Excelentísimas Señoras, Excelentísimos Señores:

Pese a los obstáculos, pese al escepticismo, pese a que se acerca rápidamente el plazo de 2015, los Objetivos de Desarrollo del Milenio se pueden alcanzar.

Este año visité casi una docena de países de África y pude constatar lo que se puede lograr. En la Aldea del Milenio de Malawi ... en la comunidad Songhai de Benin ... vi innovación ... proyectos integrados ... y perseverancia.

Debemos responder a esa dedicación con nuestra propia determinación. Utilizando los instrumentos de que disponemos. Suministrando los recursos que se necesitan. Por sobre todo, ejerciendo el liderazgo político. Los insto a adoptar como propios los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Como dijo el embajador de los ciudadanos de Nigeria en el breve vídeo que se proyectó mientras llegábamos a la sala: «Dirigentes mundiales, estamos a la espera de sus decisiones».

Y como cantan los Mingas de Mozambique en la canción sobre los Objetivos de Desarrollo «Ocho Objetivos para África»: «Tenemos la capacidad, ahora mismo».

Ninguno de nosotros puede sentirse plenamente realizado cuando tantos de nuestro congéneres carecen de los elementos básicos para una vida digna.

Ninguno de nosotros debe poder sentirse satisfecho sabiendo que el temor y la desesperación abruman a la familia humana.

Hagamos esta inversión en un futuro mejor para todos. No hay otro proyecto mundial más meritorio.

Enviemos un enérgico mensaje de esperanza. Cumplamos la promesa.

Gracias.

Rendición de cuentas para el éxito
Artículo de opinión - «Neweurope», 20 de junio de 2010


Por Ban Ki-moon


La próxima semana, los líderes de las principales economías del mundo se reunirán en el Canadá. Muchas de las cuestiones que la cumbre tiene ante sí reflejan preocupaciones de los hogares de todo el mundo.

¿Causarán los problemas de la eurozona una recaída en la recesión mundial? ¿Puede la mejora de los mercados emergentes disminuir el empeoramiento en otros lugares?

¿Estamos finalmente saliendo de la crisis, como los supervivientes de un huracán, para evaluar la amplitud de los daños y las necesidades de nuestros vecinos? ¿O estamos en el ojo del huracán?

En realidad, la respuesta a todas esas preguntas depende de nosotros, y de la manera en que gestionemos la economía mundial en el próximo período. Un signo alentador es que los líderes reconocen cada vez más la necesidad de que aumente la rendición de cuentas.

Ahora, más que nunca, debemos rendir cuentas ante los más vulnerables.

La base moral está clara. Después de todo, los menos responsables de la crisis económica mundial son los que han pagado el más alto precio, en empleos perdidos, un mayor costo de la vida, y crecientes tensiones comunitarias porque las familias tienen dificultades para llegar a fin de mes.

Pero el argumento económico es igualmente válido. Más que nunca, la recuperación económica mundial depende del crecimiento de los países en desarrollo. Los que más han sufrido son también nuestra mayor esperanza para impulsar la prosperidad en el futuro.

A pesar de las sustanciales medidas de estímulo en muchos países, las pruebas demuestran que no siempre han tenido un “efecto de filtración” para atender las necesidades inmediatas de los más pobres y más vulnerables.

Estamos observando un enorme dinamismo en las economías emergentes, pero también grandes sufrimientos. Demasiadas personas están quedando marginadas.

En las regiones en desarrollo, muchos trabajadores se han visto obligados a trabajar en empleos vulnerables. El número de desempleados en todo el mundo ha llegado a los 34 millones, y otros 215 millones de mujeres y hombres se han convertido en trabajadores pobres. Por primera vez en la historia, más de 1.000 millones de personas pasan hambre en todo el mundo.

Una recuperación no es significativa si las personas sólo se enteran de ella por los periódicos. Los trabajadores necesitan comprobarla en sus propias vidas y medios de subsistencia.

En pocas palabras: una recuperación real debe llegar a la economía real.

De cara al futuro, ¿qué significa la rendición de cuentas en términos prácticos para las personas?

En primer lugar, debemos rendir cuentas sobre la creación de empleo de calidad. La crisis mundial del empleo está enlenteciendo la recuperación y los progresos en la lucha contra la pobreza en los países en desarrollo. Es hora de centrarse en el desarrollo humano y el trabajo decente, en particular en inversiones de sentido común en empleos ecológicos. Por decirlo simplemente, la recuperación económica no podrá ser sostenible sin la recuperación del empleo.

En segundo lugar, debemos responsabilizarnos ante los más afectados por la crisis, en especial las mujeres. En todo el mundo, las mujeres son el aglutinante social que mantiene unidas a las familias y las comunidades. Una de las inversiones más efectivas que podemos hacer es en la salud materna e infantil. La reunión de los líderes en el Canadá puede apoyar nuestros esfuerzos globales por adoptar un plan de acción mundial sobre la salud de las mujeres y los niños y aportarle recursos.

En tercer lugar, debemos rendir cuentas de nuestras promesas. Las principales economías del mundo se han comprometido a duplicar la asistencia para el desarrollo de África y reforzar los progresos en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio para 2015. Más recursos pueden transformar vidas y sociedades enteras.

Sabemos lo que funciona: invertir en el Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria; cumplir los compromisos asumidos el pasado año para garantizar la seguridad alimentaria y ayudar a los pequeños agricultores a aumentar la productividad y el acceso a los mercados mediante el apoyo a planes nacionales; y garantizar que todos los niños tienen acceso a la educación primaria.

Recientemente visité una de las aldeas del Proyecto Aldeas del Milenio en Malawi y pude comprobar por mí mismo cómo las inversiones bien orientadas e integradas en salud, educación y tecnología pueden promover un crecimiento espectacular. Hace sólo tres años, muchos de los habitantes de la aldea estaban al borde de la inanición. Hoy están vendiendo el grano sobrante en mercados de toda la región.

Las inversiones bien dirigidas crean empleo y oportunidades de amplio alcance.

La incertidumbre económica no puede ser una excusa para aminorar esos esfuerzos, sino un motivo para acelerarlos.

En una era de austeridad, debemos utilizar sabiamente recursos limitados. La rendición de cuentas no es caridad. Es fundamental para un plan mundial coordinado de recuperación.

La atención centrada en las necesidades de los más vulnerables puede promover el conocimiento económico hoy día y sentar las bases para un futuro más sostenible y próspero.

En nuestra economía mundial interconectada, rendir cuentas en todo el mundo es también una manera sabia de rendir cuentas en casa.

El autor es el Secretario General de las Naciones Unidas.

4 comentarios:

ROSALIA dijo...

Estoy realmente y gratamente sorprendida de conocer, a través de un blog, a una persona tan solidaria y concienciada con los problemas ajenos. Más "DIDIS" en el mundo necesitamos. Eres tan bella... me contagias tu inquietud por los demás.
Besos wapa.

Diana Puig dijo...

Hola Rosalia, realmente la sensación que tengo dentro de mi es otra, mucha impotencia, cada vez soy menos comprensiva con situaciones como esta que planteo en el blog y por otro lado tengo el problema de que no me siento muy orgullosa de pertenecer a esta especie incapaz de mover un dedo a no ser que un día seas parte del problema o perjudicado. ¿Cómo podemos vivir sabiendo que hay niños-as, muriendo de hambre?, hay una párrafo muy duro en el post que dice algo así como que una madre acuesta a sus hijos sabiendo que tienen hambre. Cuando lo he leído Rosalia créete que se me han caído las lágrimas.
Dependemos de las grandes potencias y las manos gigantes de los políticos para hacer frente a este problema y todo lo que perjudique a personas que no tienen nada, han venido a este mundo a sufrir. Rosalia, pude comprobar, oliendo, mirando, sufriendo y temblando la miseria en la que vive mucha gente, a partir de entonces dejé de creer en Dios para siempre.
Te agradezco enormemente tus palabras y que sea capaz de contagiarte, es el objetivo principal de mi blog.

Fernando Manero dijo...

Comparto tus inquietudes, tus deseos y tus esperanzas. Es una batalla muy dificil, alguien piensa que imposible, pero jamás deberemos resignarnos a que la humanidad viva mejor, a que la pobreza se convierta en un recuerdo, a que los avances en la salud no discriminen a nadie. Es un proyecto de vida, una tarea improba que tenemos que afrontar entre todos porque todos dependemos de ella. Un fuerte abrazo, querida Didi

Miguel dijo...

Bueno es que alguien de vez en cuando ponga el dedo en la laga de este nuestro egoísta mundo, y nos diga que el camino que debemos seguir no es el que nos marca el capitalismo atroz y consumista, sino algo tan humano como la ayuda a nuestros congéneres. Gracias por ser así Didi.

Un beso.