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10 mayo 2010

MI OPINIÓN ES PLEBEYA




foto de médicos sin fronteras

Los sentimientos son a veces como una bomba en la cabeza, sufrimos constantemente por lo que somos y no por lo que realmente parecemos. La cárcel no es solo las barras que separan un lugar de otro “la libertad”, también son los pensamientos que se quedan mudos y atontados ante noticias que realmente en principio te han de preocupar, doler, lastimar y no es así.
Seré franca mi introducción es solo para explicar un punto de vista diferente a muchas personas y que no se muy bien donde colocarlo, por miedo a que me tachen de algo que no soy. No estoy preocupada por la salud del Rey, no lo estoy, sinceramente, no siento lástima, ni pena ni nada de nada, no puedo sentirlo por alguien que ha vivido como un rey, valga la redundancia, sin apenas problemas, por lo menos económicos que es lo que nos está puteando durante casi toda nuestra vida al ochenta por cien de las personas, que no pertenecen al globo millonario, no puedo sentir lástima por alguien que tiene a su disposición los mejores médicos, hospitales a la carta, cuidados ilimitados, lo que yo nunca tendré para mi familia si me hace falta. Hace poco tuvimos un caso de cáncer y te tienes que romper el culo, para poder tener derecho digno a la hora de elegir un lugar donde ser tratado y tal vez ni así consigues algo.

Puedo sentir pena, lástima…mucha, mucha preocupación por las personas que quiero, mi hija, mi marido, mi familia, mis amigos, por personas que no conozco pero que sufren por no tener nada, por miles y miles de personas enfermas que no tienen derecho a una operación, un trasplante, medicamentos..etc., han de conseguir en la calle, a solidarios para poder costearse la salud de un familiar.

Señores siento que mis pensamientos en estos momentos tienen un coste, han sido expuestos a posibles acusaciones absurdas, sin embargo también siento que la cárcel en la que muchos viven, intento no compartirla.

5 comentarios:

Fernando Manero dijo...

En estos tiempos de hipocresía y frases hechas y tópicas se agradece la sinceridad y la franqueza que rezuman tus palabras. No las voy a discutir, aunque las entiendo y en buena medida las comparto. Personalmente siento lástima por todos los que sufren, salvo que hayan sido criminales, ladrones de lo público, miserables con el prójimo. No sentí pesar alguno cuando el criminal de El Ferrol se deshacía en pedazos, porque un asesino era. No es el caso de quien comentas, a quien respeto y deseo que se recupere. Pero mis solidaridades están ante todo con aquellos con los que tú te sientes más próximo. Un beso a Vega y otro para tí

esteban lob dijo...

Comparto lo que dice Fernando Manera más arriba en todos sus aspectos.

No sé nada del criminal de El Ferrol, pero acá en Chile también hay seres tan repudiables como uno que tras violar a una niñita de solamente 4 años, la tiró viva al mar. Ayer durante el juicio, el muy canalla le pidió perdón a la familia de la niña, la que por cierto no fue aceptada.

Te mando un abrazo Diana.

Cilo M. dijo...

No sientas verguenza de nada, yo tampoco siento pena, no creo que tenga tanta importancia, para mi sería más importante abrir un debate serio y fundamentado sobre porqué todos los nacidos depués de 79 no han ratificado la constitución, porqué ese señor tiene q dejar en herencia a sus familiares la representación de mi país habiendo gente (no política) más capacitados, etc.

enhotrabuena por tu exposició.

Aquí un seguidor

josep estruel dijo...

Muy bien dicho Didi.
Más de uno de nuestros políticos (o directores de diario) se han quedado con las ganas de ser recibidos en el Clínic y llevar una caja de bombones. A la séptima planta del hospital público, con habitaciones individuales bien cómodas, donde van a parar los pacientes de Barnaclínic, una clínica privada para “vips” montada por médicos del hospital, que usa instalaciones punteras pagadas con dinero de todos y que ha sido denunciada en reiteradas ocasiones a la Inspección de Trabajo. Una clínica dónde, como ha comprobado Juan Carlos I, no hay lista de espera. A finales de abril le diagnostican y a primeros de mayo le operan. Ni los 60 días de lista de espera de nuestra sanidad (que en Madrid, quede claro, todavía son más) ni tonterías ni nada. Los momentos en que la monarquía salta a la palestra por asuntos propios de cualquier familia hay la sensación de que puede cuestionarse por alguna “boutade” impacta ver como todavía ahora políticos y fuerzas vivas corren a cantar con cierto paternalismo las virtudes destacando el papel cohesionador, moderador o vertebrador que tiene desde hace 41 años cuando, con el único voto de Francisco Franco, Juan Carlos I fue nombrado heredero de la Corona tras jurar los principios y leyes del Movimiento. Hace falta admitir que, por suerte, el paciente del Clínic, gran esquiador y buen deportista de un yate regalado por un empresario o pagado por el pueblo, no ha mostrado nunca el más mínimo interés por la crisis que lleva de cabeza al presidente Zapatero o el choque de legitimidades, peligroso por la España actual, que provocaría una sentencia adversa del Estatut de Catalunya como la que se cuece en el Tribunal Constitucional. Ellos sufren, pero él no sufre nada.
Y de corazón, como ser humano le deseo una pronta recuperación. Quiero que en 15 dias este de puta madre Majestad, y a poder ser que deje el cargo Él y su numerosa familia.

A la salida del Clínic ha dado las
gracias al pueblo? y felicitarnos por tener un hospital PÚBLICO tan puntero. Que se vaya hacer puñetas.

Un beso para todos Didi.

Gabrielle Dupré dijo...

Yo siento pena por quienes teniendo la oportunidad de ayudar, como sea, donde sea y a quien sea, se lavan las manos y no hacen nada. Desde ahí está la consciencia de nuestra natura. Sufro por el poco o nulo respeto que tenemos por nuestro planeta, por cada ser vivo, pienso que la humanidad de un ser humano (que no por serlo es humano), inicia desde el respeto y el amor por su entorno, le sigue el amor y el respeto por los seres vivos y luego crece y abarca al prójimo. México, que es mi país, y que está lleno de cosas por dar, abandona a su gente más necesitada y te encuentras que los programas para ayudar a los desiguales son obsoletos y el dinero presupuestado para esto, NO llega.