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07 febrero 2009

La solidaridad comienza a nuestro lado

La solidaridad es posible que sea el principio de nuestro aprendizaje, es posible, ya que entender solidaridad convierte a uno mismo complice para bien o para mal de uno mismo.

La solidaridad ha de empezar por uno mismo, ha de continuar por las personas que tienes más cerca, tu familia, amigos, pareja, hijos...cada día es una oportunidad para solidarizarte con tu vida, tal vez esta reflexión os suene raro y no entendáis muy bien el motivo del por que hoy hablo de solidaridad una palabra que mucha gente le tiene un gran cariño, la utiliza con frecuencia, la lleva a cuestas com si fuera un jarrón de flores que a todo el mundo ha de enseñar.

Explicaré mis motivos, cuando se vive en un pueblo pequeño como es mi caso, porque Ibiza no deja de ser una isla preciosa, donde acabas conociendo a mucha gente buena y la no tanto, pero como hablo de solidaridad me gustaría hablar de tantas personas que son solidarias con la vida, con el ser humano, que se implican en los problemas de los demás como si fueran suyos, sin embargo no son capaces de mantener su propia vida en orden, es un minusválido de amor con su familia, inexistencia de apoyo con su familia o con su pareja o con sus hijos y utilizan la solidaridad con los demás, para poder tapar, cubrir esa carencia que les está matando por dentro, para poder sentirse mejor.

No hay que tapar un agujero con otro clavo cuando aquel, está descuídado, sucio, vacio y solo, es posible que el mundo aprenda a ser solidario realmente cuando lo sea primero con lo que tiene más cerca, de esta forma, la constancia, el gran esfuerzo que es necesario para entender y comprender las injusticias de la vida sean posibles de solucionar, pero si en nosotros mismos no la practicamos al final puede que salga mal y será un esfuerzo en balde.

La solidaridad es un principio básico de nuestra existencia donde incluso protegemos, ayudamos, escuchamos, apoyamos para un día tal vez, haber construido los pilares necesarios para poder beneficiarnos de todo aquello que has defendido, tal vez lo aprovechen los hijos, los nietos, ¿quien sabe?.
Veamos a nuestros padres, abuelos, felices y cuídados, después podremos ir a los de los demás.

9 comentarios:

Tere dijo...

Pienso como tú,la solidaridad debe de ser tan consustancial que sea como el respirar,desde luego quien no sabe amar a quienes le rodean,poco puede ofrecer a los que le son ajenos.Un abrazo

Cecilia Alameda Sol dijo...

No es aceptable una persona que se le llena la boca con la palabra, solidaridad, y luego no para de hacerle faenas a sus familiares, a sus compañeros, a sus vecinos. Lo malo es que este tipo de gente existe. Y aún es peor cuando algunos aprovechados piden solidaridad económica para los necesitados y se quedan con la pasta que recaudan. Que también se han dado casos.

Fugaz dijo...

Pienso lo mismo, aparentar de puertas afuera lo que no se hace dentro de casa, es poco ejemplo de solidaridad y buen hacer. Evidentemente si no se sabe dar a los seres que tenemos al lado nuestro cariño y amor, qué vamos a pretender que se de a quien no se conoce es ajeno?

Besos!

josep estruel dijo...

Estoy de acuerdo con todos vosotros.
Pero lo que si que veo es que las personas mas solidarias son las que menos lo dicen.
Su acción como ciudadano que, una vez cumplidos sus deberes de (estudios, familia, profesión) y civiles (vida administrativa, política o sindical) se pone a disposición desinteresada de la comunidad, promoviendo la solidaridad,quiza sea mas de la que pensamos. Ellos ofrecen energías, capacidades de su tiempo y, eventualmente, los medios de que dispone, como respuesta creativa a las necesidades emergentes del territorio y, prioritariamente a aquéllas que corresponden a los marginados.
Como ejemplo tenemos a esta cantidad de chicas y chicos que pudiendo ir de copas, estan en las carreteras con la cruz roja, o con los ancianos.
Un beso Didi.

Fernando Manero dijo...

Comparto plenamente esa reflexión, que desenmascara las frecuentes hipocresias que encontramos cada dia a nuestro lado. Es fácil llenar la boca con proclamas dirigidas a favor de los que no se ven ni se sienten mientras se desprecia al que se percibe como próximo. No es necesaria alardear de nada cuando de hace de forma sincera y desinteresada. En torno a la causa de la solidaridad hay gentes maravillosas y admirables, pero también el conocimiento de los sistemas de ayuda ha puesto en evidencia casos de corrupción realmente trágicos. Oportuna entrada, como todas las tuyas.

Un abrazo

amor dijo...

la caridad empieza por casa (pero también por uno mismo), que decía mi padre

un beso

Rachel dijo...

por supuesto comparto vuestra opinión, es muy importante empezar de dentro afuera, toda esta gente que habla mucho es pq carecen de tanto...cuando uno quiere ayudar lo hace sin esperar nada a cambio, sólo se deja llevar pq le sale de dentro ser así. Besos a mis dos soles, muaaa

esteban lob dijo...

Comparto a raíz de esta opinión tan certera Didi, algo de lo que dice Fernando: "El sistema de ayuda ha puesto en evidencia casos de corrupción realmente trágicos". Esa es una realidad que no solamente se da en determinado país.
También concuerdo con Josep en que generalmente "las personas más solidarias son las que menos lo dicen".

Anónimo dijo...

buenos dias didi¡
Estoy de acuerdo con tu post,hay mucha gente que es solidaria con la gente que no es de su alrededor y luego con su familia o amigos deja mucho que desear. Misterios del ser humano!Y también hay gente que no tiene a nadie, que está sola en esta vida y es solidaria con los demás.Pero nadie es nadie para juzgarlo, porque nadie pero nadie es perfecto. Pero tambien te digo que también hay mucha gente que es solidaria con los de su alrededor y con los ajenos.Y lo afirmo porque lo he vivido y visto. Un saludo.