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30 octubre 2008

La vida a veces impone su muerte


Noticia;

Una enferma británica pierde su batalla legal para que se aclare la ley del suicidio asistido
Una británica que sufre esclerosis múltiple perdió hoy su batalla legal para que el Tribunal Superior de Londres obligue a la Fiscalía a precisar en qué circunstancias una persona puede ser procesada por ayudar a morir a otra en el extranjero.


Opinión;

Muchas veces he expresado mi opinión sobre casos similares a este y lo seguiré haciendo, entiendo la responsabilidad de tomar una decisión que ayude a otras personas a morir DIGNAMENTE, pero no entiendo donde se pierde la decisión de uno mismo a morir a no vivir más, en el caso de que tu estás sufriendo y agonizas de dolor por una maldita enfermedad.

Tengo en cuenta el respeto a otras creencias, religiones, ideologías que puedan desfavorecer que haya una ley que no permita decidir que hacer con tu vida cuando en ella solo hay sufrimiento por causa de una enfermedad. ¿Quién decide en este experimento de vida quien ha de sufrir una enfermedad..?, el destino, Dios, la forma de vida...no lo sabemos, ¿verdad...?, las cosas vienen y hay que aceptarlas tal y como son, pero pienso que todo tiene un límite y que cuando hablamos de que una persona pide morir, que se presenta antes los tribunales para que su muerte sea legal y la persona que le ayude a morir no sea imputada, que se presenta a todos los medios de comunicación y ante el mundo para pedir una muerte porque su vida es demasiado dolorosa...cuando se llega hasta este punto, pienso que ya es una desesperación y que ha dado muestras suficientes para no dejar este mundo de una forma “ilegal”...porque esa es la única lucha que le queda morir tranquila.

Además hablamos de ilegalidades aún cuando hablamos de la vida de alguien, también se habla de circunstancias, que persona es la adecuada para hacer un listado de que circunstancias pueden ser justas y legales para morir en un suicidio asistido, ¿Quién es Dios en este papel...?, volvemos a la misma pregunta...¿La iglesia, el juez, las leyes...?.

Ninguna de las propuestas, demuestra la moralidad y los sentimientos de la enferma, es más aquí los jueces dan más valor a la modificación o la reforma de ley que es necesaria para que no sean juzgados a penas de más de 14 años de cárcel para el que ayuda a morir, que la vida de unas personas enfermas, ahí es realmente donde radica el problema en Londres en la no modificación de Ley.

Hoy en día la lucha de muchas personas significan el triunfo para otras en un futuro.

14 comentarios:

Fugaz dijo...

Tiene que ser tan horrible estar en una situación así, y no poder tener siquiera el derecho a terminar con todo.

Vale, no estoy diciendo que venga.. vamos a suicidarnos todos, que tampoco es esto, pero si a una enfermedad terminal de estas características, unimos además que ni tan siquiera uno está ni para mover un solo dedo y hacer aquello que pide a gritos.. No sé, es complicado y sé que al mismo tiempo muy polémico pues seguramente habrá opiniones para todo y a cual más dispar.

Rachel dijo...

no me dejas mucho que añadir didi, para mi lo has explicado perfectamente. La última frase "Hoy en día la lucha de muchas personas significan el triunfo para otras en un futuro" es preciosa y es así.Cuántas personas han tenido que sufrir a lo largo de los años para que otras hoy podamos disfrutar de tantos derechos, la lucha nunca termina. Un beso

m.eugènia creus-piqué dijo...

Este es un dilema que habría de solucionarse ya ! Nadie es dueño de tu cuerpo y de tu vida más que uno mismo, la eutanasia, el suicidio asistido, todo tendría que estar reglamentado a las necesidades y maneras de pensar de hoy día, es inhumano dejar sufrir una persona diás, meses y años porque Dios así lo quiere, no estoy de acuerdo, pero bueno yo me pregunto si ellos se van a Suiza a Holanda o donde puedan poner en práctica el suicido asistido lo van a hacer a un país donde está permitido, entonces porque les tienen que enjuiciar en Inglaterra ? No lo entiendo, anda que no iban aquí las niñas pudientes a abortar a Londres no hace tantos años.Tenemos que luchar todos para una muerte digna, nadie nos puede negar este derecho.

Cecilia Alameda Sol dijo...

Nadie tiene agallas para afrontar esta cuestión que están reclamando personas que no aguantan ya el dolor de su vida. Les condenan a vivir cuando ellos no quieren, mejor dicho, no pueden. ¿Es mejor la desesperación de la enfermedad que una muerte plácida cuando uno sabe que no se va a curar? Yo creo que no.

Tere dijo...

Cuando los enfermos llegan a una fase terminal,por mucho que pidan,rueguen o hayan escrito lo que sea,prevalece la opinión de la familia,y,dentro de ésta no suele haber unanimidad.Mi madre murió en Junio con 91 años,en un mes se puso enferma y le descubrieron tres tipos de cáncer,por mucho que en los papeles ponía en fase terminal y cuidados paliativos,la mandaron a casa con una medicación de diuréticos y Nolotil para el dolor,los cuidados paliativos exigían una lista de espera porque eran un equipo de una sicóloga,un doctor y un practicante,se basan en el voluntariado y no daban abasto,aquel fin de semana que le dieron el alta ellos estaban de Congreso y por más que les llamé durante tres días y durante los diez días siguientes la respuesta fue que no tenían recursos,al pedirle al médico de cabecera,por consejo del oncólogo,un narcótico para los dolores me contestó insultantemente si pretendía eutanasiar a mi madre y hacer lo mismo que se había en el famoso hospital de Madrir,él quería que la levantáramos,le hiciéramos beber un litro de agua y le controláramos si le funcionaban unos riñones que,según él mismo le había dicho a mi madre minutos antes,necesitaban un transplante que,por su edad,no le iban a hacer.
No me sirvió de nada intentar razonar con él,cuando conseguí,por otros médicos,un opiáceo a mi madre sólo le quedaban tres días de vida y,por muy religiosa que fue toda su vida,suplicaba a Dios que qué mal había hecho en su vida para pasar por todo eso.
Ya ves, hasta para un miserable alivio para el dolor hay que pelearse con toda la familia(en mi caso,mi padre,varios hermanos y cuñadas,todo para qué?.
En serio,cuando estás allí débil,indefenso,si no tienes la suerte de encontrar profesionales como corresponde,le toca al enfermo un infierno particular.No hay agallas,como dice Cecilia.
Y no me siento con fuerza para contarte lo que está sufriendo una de mis cuñadas con su segunda metástasis que está gravísima para que la crean cuando dice que no ve,que no puede caminar,encima te tratan por mentirosa e histérica.

josep estruel dijo...

Hola Didi.
Plou molt¡¡

Yo estoy totalmente a tu lado en este tema, y por supuesto no tengo nada que añadir a los comentarios de todas vosotras.
Sin embargo hay una cosa que si la encuentro como mínimo "chocante" con todo esto.
La ley no permite la eutanasia, pero si uno está ingresado y por su voluntad desea salir del hospital, -por las razones que sean- lo consigue sin el menor esfuerzo.Basta firmar un papel conforme se va por su voluntad, haciéndose él responsable de lo que le pueda suceder.Es así de sencillo...¿verdad?.
Quiero decir que en aquel acto, si que es libre de hacer con su vida lo que quiera.
Pues porque no puede hacerlo cuando sufre y sabe que hace sufrir
¿Que diferencia hay?

Seguramente yo estaré equivocado, pues sería demasiado fácil mi manera de verlo.Pero esto se puede hacer
Ahora me fijo con lo que explica Teresa.¿verdad que resulta cruel y inexplicable?
Y lo que dice Gènia en el tema del aborto...
Hay barcos que son hospitales, y en cuando has cruzado las 200 millas bien que se puede abortar
libremente.
Y volviendo al comentario de Teresa
Hasta parece mentira que los médicos no le den la razón a su cuñada.
En un estado muchísimo mejor que el de ella, cuesta horrores leer tres lineas de un libro.Por el simple hecho de la falta de oxigeno en la sangre.
Teresa, yo si la creo.

Didi.Una abraçada

Tere dijo...

Si me permites(quizás Josep vuelva por esta misma entrada)le diré(os diré)que es fácil conseguir el alta hospitalaria voluntaria porque siempre están escasos de camas,a mi cuñada la querían enviar a casa en unas condiciones lamentables,ha perdido masa muscular,por lo cual no se mantiene en pie sin ayuda,ha perdido la visión por la radioterapia que le han dado en la cabeza,apenas puede mantenerse despierta y si mi hermana y la suya no insisten hace una semana ya que la hubieran mandado a casa,de hecho a mi marido le dieron el alta(hace 14 años)al día siguiente de sufrir una embolia al retirarle todas las vías y,sabiendo que apenas le quedaban unos meses de vida lo mandaron a casa como hicieron con mi madre,a mí no me sentó mal porque yo quería tenerlo en casa,pero¿y si no hubiera podido atenderlo?
También es cierto que el médico me me dijo que era la mejor solución,que en el hospital acabarían alargándole la vida con toda clase de artilugios cuando estaba claro que no había nada que hacer,también le agradezco que me dieron las recetas para la morfina que con una pastilla minúscula al día le evitaba toda clase de dolor.
Levaba dos meses y medio hospitalizado y las camas valen su precio en oro,la universalización de la sanidad tiene esos inconvenientes pero vale la pena pasar por ellos si la asistencia sanitaria nos cubre a todos,lo que me duele y me indigna es la actitud de algunos médicos y personal sanitario y la falta de una verdadera cobertura después de salir del hospital.

Tere dijo...

En fin,que una muerte digna no tiene que ver siempre con la eutanasia activa,es evitar todo tipo de sufrimiento moral y físico.Las personas que llevan tantos años pidiendo que las dejen morir tampoco creo que sea por capricho,tienen sus motivos muy serios.Yo tampoco quisiera estar encerrada en un cuerpo que no responde a mi cerebro en ninguna de sus partes.Abrazos

Fernando Manero dijo...

El derecho a una muerte digna se ha de convertir tarde o temprano en un derecho básico del ser humano. ¡Cuánto cuesta avanzar en el terreno de la dignidad humana y de la lucha contra el sufrimiento y la irracionalidad!. la ciencia avanza, la medicina avanza, pero el tratamiento social de los problemas se ha convertido siempre en una carrera de obstáculos, que cuesta muchísimo superar. Cuando, al final, se consigue, uno se sorprende de la torpeza y de la necedad que han llevado a conductas, medidas y sanciones de las que nos acabamos avergonzando. Un fuerte abrazo

antonia maxwell dijo...

Justamente hoy hablaba con una amiga de este tema. Es complicado; por una parte el fuerte deseo de ayudar a quién sufre y por otra, si no tienes testigos, puedes enfrentarte hasta juicio con carcel por alegar que uno desea desentenderse del enfermo para evitarse problemas.
Buen artículo, deja que pensar. Gracias
Un abrazo

Mariaisabel dijo...

Yo solo diré algo: No quiero que nadie opine por mi. Nadie es nadie para mandar en mi vida y si ésta no es digna, solo yo puedo decidir lo que quiero hacer con ella.
Con esto lo he dicho todo.
Un abrazo

jdiana dijo...

Hola Didi, me alegra saber de ti, ya veo que sigues tan guerrera como siempre.
Un pajarito me contó una buena noticia, así que felicidades por esa luz que llevas dentro, seguro que sale tan rompedora como su madre. Espero y deseo que las dos esteis perfectamente. besos

Ana dijo...

Hola Didi!
¡Cuánto tiempo! A la petición que me formulaste tanto tú como Esteban, miraré de atenderla lo antes posible, si bien es cierto que toda la conferencia no puedo reproducirla, ya que seguramente se publicará en alguna revista. Pero sí que dejaré alguna reflexión para que podamos ir pensando y dialogando con vosotros. Alguna de esa reflexión puede sorprender y también puede ser otro punto a tener en cuenta en este artículo que escribes.
Mi opinión personal es que lo que se tiene que atender es la calidad de vida y ésta se deja de lado a causa de la cuestión económica. La esclerosis no se cura, pero hay medios para no sufrir que la medicina no pone al alcance del paciente porque son caros y no hay presupuesto. Hay, entonces otra pregunta: ¿cuánto vale para nuestros dirigentes la dignidad y la calidad de vida de la persona? La "cuestión moral" en muchos casos esconde la realmente "importante"; la económica. Besos, Didi.

esteban lob dijo...

Hola Didi:

Tuve 13 años un samoyedo llamado Athos, que fue la alegría de la familia.
Pero al cabo del tiempo, el veterinario anunció que por su ancianidad y enfermedades estaba sufriendo demasiado.
Toda la familia consternada y llorosa ayudó a la ceremonia del fin del sufrimiento del inolvidable Athos.
Una inyección letal puso término a sus tribulaciones, tras una vida de dedicación a los chicos y los grandes de nuestro grupo familiar.

¿Por qué esto es legítimo con un perro y sería motivo de cárcel en el caso de un ser humano, que por añadidura declara no seguir soportando la vida?

Cariños.