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07 noviembre 2006

UN DÍA CANSADO

Cuando se ha perdido alegría
dejas de poder admirar
la fugacidad, la fuerza del derecho
de compartir una misma soledad con alguien
una misma calle para unos pocos,
impaciente de no encontrar
la paciencia de esperar a ver que pasa,
dejando llegar anhelada, una mirada...
que me invite a pasear
sin hablar comportándonos de forma insensata,
separando lo que es la obligación
a un solo deseo.

Cerrando el día como uno más,
viendo brillar las estrellas en tu noche
en tu vida, ¿cuanto tiempo sin mirarlas?,
cuanta fe he derramado sin medida,
tú que siempre me has dicho
que el tren pasa solo una vez,
tú que me has enseñado a equivocarme
sin perder la dignidad,
siento seguir perdiéndola cada día más,

Me negué a crecer un día en el que tuve que confesar
a un señor desconocido mis pecados..tonterías absurdas
de una niña de diez años,
me negué a intentar comprender que eso que hacen todos
esta bien, es correcto cuando ni siquiera se permitía
pensar porque se hace y se deshace lo que tanto cuesta,
así es que el corazón pasándole de todo
todavía queremos estar sanos.

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